Categoría: Cinexcepción Redux

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    Sumisión y la vuelta a la religión

    Aun antes de su publicación, Sumisión, la novela más reciente del francés Michel Houellebecq, ya generaba controversias. Principalmente por una de las situaciones más relevantes que recoge la novela y que se convirtió en el centro de atención: la llegada a la presidencia de Francia de un candidato de origen islámico. De ahí que fuera […]

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    Ecos de una ceremonia

    Según apuntan los que cada año ven la ceremonia de entrega del Óscar, la del domingo 22 de febrero no fue de las mejores; tampoco de las peores. En su medianía, no obstante, ha merecido justa atención por el uso del foro que hicieron algunos de los premiados: Patricia Arquette, actriz de Boyhood (2014), y […]

  • Óscar 2015: un pronóstico

    Óscar 2015: un pronóstico

    Hacer un pronóstico de los ganadores del Óscar es más un ejercicio de deducción de la forma de pensar de otros que una prueba de conocimientos cinematográficos. Es tratar de anticipar cómo van a votar esta vez los miembros de la Academia norteamericana a partir de cómo lo hicieron en ocasiones anteriores. Es examinar un […]

  • Adiós, maestro

    Adiós, maestro

    Conocí a Boris Goldenblank en 1991. Yo era, entonces, alumno del Departamento de Televisión y Video de la Universidad de Guadalajara –que coordinaba Daniel Varela–, y él se convertiría en uno de nuestros maestros. Según supimos, era de origen ruso y tenía poco tiempo de haber llegado a la ciudad; contaba la leyenda que había […]

  • Cinexcepción, el regreso

    Cinexcepción, el regreso

    Cinexcepción nació como una columna dedicada a comentar diversos temas cinematográficos. Comenzó a aparecer en 1999, en los primeros ejemplares de Primera Fila, el suplemento de espectáculos y otros ocios del periódico Mural. Su presencia en ese espacio era irregular, situación que cambió cuando posteriormente emigró con pompa para la circunstancia a la sección de Cultura del mismo diario. Ahí creció y se mantuvo hasta febrero del 2009, cuando murió, contra su voluntad, producto de uno de esos recortes tan habituales, ¡ay!, en la prensa local escrita.