Cine negro V: Scarlett Street

Por Alejandro Estrada

Escribir sobre la película Scarlett Street (1945)[1] de Fritz Lang, es en realidad un pretexto para escribir de él. Como diría Borges al hablar de la literatura norteamericana: hasta ahora hemos hablado de gente de talento, vamos a hablar ahora de alguien de genio (Borges refiriéndose a Faulkner).

Cuando Lang llegó a Norteamérica era ya una celebridad, y el mismo el Goebbels le había ofrecido la cinematografía alemana. Decidió fugarse. Ya tenía en su haber grandes películas, entre ellas Metrópolis, Los Nibelungos, M(El vampiro de Düsseldorf),  Dr. Mabuse, La mujer en la Luna, Espías y otras donde su novia y segunda esposa después era la guionista, Thea von Harbou. Terminó sus días en Europa, ya de regreso y dirigiendo grandes producciones también; como actor trabajó con Godard en Desprecio (1963), interpretándose a sí mismo dirigiendo una versión cinematográfica de La Odisea de Homero (o algo así).

Lang es uno de los directores con más producciones en el ciclo Noir ; en el libro de Selby[2] se lee en la página 215, correspondiente a los directores las siguientes películas: Minister of Fear (1944), The Woman in the Window (1944), Scarlett Street (1945), Secret Beyond the Door (1948), House by the River (1950), Clash by Night (1952), The Blue Gardenia (1953), The Big Heat (1953), Human Desire (1954), While the City Sleeps (1956), Beyond a Reasonable Doubt (1956). Y antes en la página 202, correspondiente al Ápendice A: dos películas precursoras: Fury (1936) y You Only live Once (1937). Claro que otras películas fuera del ciclo Noir en EEUU.

Sobre Scarlett Street [3] Selby acota que los tres personajes (la mujer fatal, su amante y la víctima) ven en el arte el único escape, pero no respetan su inevitable ilusión. Ellos quieren hacer de las ilusiones algo real, y al quererlo, ellos son víctimas de la más grande ilusión de todas: la muerte. Muerte en vida para el protagonista que es Robinson, y real para Bennett (asesinada por el primero) y Duryea (juzgado falsamente como asesino). Creo que son palabras muy grandes, o ideas muy metafísicas, y como diría Vargas Llosa la narración podría prescindir de ellas. Aunque el tema de las fantasmagorías es muy de Lang; basta ver su producción previa en Alemania; no sólo los efectos especiales que son deslumbrantes para su época y la nuestra. En esta película se limita a unas disolvencias y a unas voces paranoicas de Robinson que son las de Joan Bennett y Duryea.

Creo que el Sr. José Javier Coz que sería el más apropiado para hablar de esta película, pues tiene en su haber algunos escritos sobre plástica y se convirtió hace poco en especialista en Henry James, que toca el tema de manera única. Tenemos el caso claro de la película  Copia fiel (2010), y la película del propio Lang anterior a ésta, que es muy por el estilo, y además con Robinson y Bennett como protagonistas también. Y claro la película noir también Woman on the Run (1950) dirigida por Norman Foster y otras donde uno de los personajes pinta, por qué no La Forma del Agua también, aunque ésta última es fantástica. Pero para lo que nos ocupa, el caso es que Scarlett Street es una de las películas emblemáticas junto con la anterior Mujer en la Ventana dirigida por el propio Lang del ciclo noir.

Y bueno, ésta no es una película perfecta y eso se puede ver en la continuidad de los cortes; pero ¿qué es perfecto? Guillermo del Toro decía que ni Kubrick, ni Stroheim lo eran (en conferencias en Guadalajara, Jal). En una famosa entrevista realizada por William Friedkin a Fritz Lang (en 1974), este último habla de que las películas las hizo como sonámbulo. Tal vez lo que quería decir es que su vocación por el cine era su destino, tal como lo fue para otros cineastas. Aunque en dicha entrevista y en otros lugares también dijo descreer del destino. Del Toro dijo hace muchos años que Lang, en el libro editado por Era[4], decía que no hay buenos o malos, sino malos y pésimos, y claro como las personas y los personajes de películas en nuestro caso noir, y específicamente en las de Lang, pues las tendremos que tomar así.

Otro gran tema de la película Scarlett Street, podría ser el matrimonio. Y sobre ello se derramarían muchas páginas me parece, o pocas pero concienzudas. Lo mejor sería alejarse de los seres humanos y hacer una mejor sociología, claro. En el cine sucede que tanto el cineasta como los críticos lo que hacen o quieren hacer es “sociología”, pero esa es otra cuestión extra cinematográfica. Otra en sí, es contar historias. Cuarón, hablando con Cazals, decía que en México tenemos una tradición más visual que narrativa; para otros sería lo inverso; pero bueno, esto último y lo primero también habrá que discutirlo. Lang comenta en la entrevista con el también director de Contacto en Francia (1971), que para M necesitaba a un actor del que no se pudiera sospechar que es un abusador de menores. Qué paradoja, pues después Peter Lorre sería el villano por excelencia (en ese tiempo no era para nada prestigioso hacer una película, era más prestigioso ser un actor de teatro, como lo era Lorre). Con Robinson (que, entre líneas, es el abuelo en la serie televisiva de Los Monsters) tenemos un caso inverso, puede ser víctima, victimario, gángster, jefe, subordinado, etcétera. Estamos delante de un actor (no porque Lorre no lo fuera) de altos vuelos –Carlos Fuentes le dedica unas líneas en su libro Pantallas de Plata. Y creo que lo mismo se podría decir de Joan Bennett y de Dan Durya (que en el ciclo noir al menos, es uno de los villanos por excelencia también).

Cuando a Wilder le preguntaron en una entrevista si no le hubiera gustado tener al propio James M. Cain en el guión de Double  Indemnity, dijo que sí, pero que en ese momento estaba con Lang haciendo un western (en el libro de entrevistas de Robert Porfirio, et. al., El cine negro americano).

Lang estaba también en la lista negra del senador McCarthy.

En fin, se podría decir mucho sobre los conceptos de cine de Lang, pero mejor es dejarlo hablar a él mismo en los escritos o las entrevistas y mejor aún en sus películas. Finalmente dejo la mejor opinión al público y, claro, al Maestro Hugo Hernández.

[1] Director and Producer: Fritz Lang. Screenplay: Dudley Nichols, from the novel and play La Chienne by Georges de la Fouchardiere. Photography: Milton Krasner. Special Photography: John P. Fulton. Music: Hans J. Salter. Art Director: Alexander Golitzen. Film Editor: Arthur Hilton. Production: Diana Productions. Release: Universal, December 28, 1945. 102 minutes. Cast: Edward G. Robinson (playing Christopher Cross), Joan Bennett (Katty March), Dan Duryea (Johnny Prince), Margaret Lindsay (Millie), Rosalind Ivan (Adele Cross), Samuel S. Hinds (Charles Pringle), Arthur Loft (Dellarowe), Vladimir Sokoloff (Pop Lejon), Russell Hicks (Hogarth), Charles Kemper, Anita Bolster, Cyrus W. Kendall, Fred Essler. Tomado del libro de Selby.

[2] Spencer Selby: The Dark City: the film noir (1984)

[3] En el libro mencionado de Spencer Selby reza así la trama:

“Meek, bougeois bank clerk Christopher Cross is honored at a dinner for twenty-five years of faithful service. On the way home, Cross sees a beautiful woman bing beaten up by a man. In an uncharacteristic moment of boldness, Cross strikes the man with his umbrella and knocks him out. Cross then runs down the block to fetch a policeman. When he returns, the man is gone and the woman asks him to walk her home. Her name is Kitty March, and she easily captivates Cross with her seductive charms. She tells him that she’s an actress, which is a lie, and he tells her that he’s a painter, which is only half a lie. Cross really does paint as a hobby, while Kitty is a former underwear model, now unemployed. After their encounter, Kitty meets the man who was beating her up earlier. Johnny often treats Kitty like that, but Kitty takes it because she loves him. When Kitty tells Johnny that Cross is a successful painter, he calls it the perfect ser-up. Johnny encourages Kitty to keep the fish on the hook so tey can squeeze all they can out o him. At their next meeting, Kitty gives Cross a sob story about being broke and needing a place t olive. Kitty easily persuades Cross to give her the money to rent a studio apartment, where she says he can visit her and Paint. Cross confesses that he is married, but assures Kitty that he loves her and not his mean, ugly wife. Cross steals money for Kitty form his wife’s savings, but she asks for more. To grant Kitty’s demands, Cross resorts to embezzling twelve hundred dollars from the bank. Laughing at what a sucker he is, Kittu and Johnny spend Cross’ money as fast as he can raise it. Then one day, Cross brings all his paintings to the studio to prevent his wife from trowing them out. Johnny takes a couple of the paintings and tries to sell them. To his surprise, he is only able to peddle them for twenty-five dollars to an obscure street painter. Johnny is upset, but not for long. A famous art critic discovers Cross’ two paintings and decides they’re the work o a modern genius. The critic and an exclusive art dealer come to Kitty’s studio looking for the painter they have just discovered. Johnny forces Kitty tos ay that she is the artista they are looking for. The art dealer buys al lof Cross’ paintings and displays them as the work of Katherine March. Cross’ wife sees her husband’s painting in the art dealer’s window and immediately assumes that he has copied al lof his stuff from the famous Katherine March. Realizing what has happened, Cross tells Kitty that he is not upset by her scheme. Because of his great love, he wants her to get all the fame and riches from his paintings. As proof of his feelings, Cross paints a “self-portrait” for Kitty. The humble Cross is now even more desperate for a miracle to free him from his hateful wife. The miracle occurs when the wife’s first husband, who was supposed to be dead, confronts Cross at work. Thinking that Cross wants to stay married, the “dead husband” demands blackmail to remain dead. Cross pretends to go along withe the “dead husband” just long enough to trick him into meeting his wife. Thinking he is now free to marry Kitty, Cross go to the studio and finds her making love to Johnny. When Cross later confronts Kitty with her deception, she proudly admits her love for Johnny and laughs in his fase. Cross explodes and stabs Kitty to death. The police challenge Cross at the bank, but it’s only for his embezzlement. The bank refuses to press charges but does have him fired. Cross keeps silent while Johnny is wrongly convicted for the murder of Kitty. He becomes crazed with guilt and is plagued with the mocking voice of Kitty, laughingly declaring her love for Johnny. Cross attempts suicide but is saved to continue his nightmare existence. Five years later, Cross wanders the streets as a well-known bum. He has confessed repeatedly to Kitty’s murder, but the pólice think he’s crazy. As the film ends, Cross deliriously walks the streets, oblivious to anyone and anything but the endless voice of Kitty, toturing him with her hatred and his guilt.

4] Alfred Eibel: El cine de Fritz Lang (1968)

 

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