Roma, la película del director Alfonso Cuarón

Por Pablo Valadez Huizar

Una serie de sensaciones, una serie de imágenes. En primer lugar, el blanco y negro me remite a los recuerdos (en blanco y negro era la primera televisión que tuvimos en casa), y con eso empezamos. Es una película armada por medio de escenas memorables que surgen de lo cotidiano. Como la del inicio, la del patio y el agua, a la que pareciera que le sobraran unos segundos (no me puedo quitar el gusto de editar). Pero creo que esto nos lleva a preguntarnos qué es lo que sigue, qué nos va a mostrar a continuación el director. Y lo que sigue crece a partir de los detalles de producción y arte, todos los elementos de decoración de la época en casa, la cochera con una bicicleta “vagabundo”, el automóvil, cuando lo meten a la cochera.

El director retrata muy bien la cotidianidad de lo que sucede en la casa sin perder esa sensación de recuerdo. Pero no se queda ahí: en el exterior la puesta en cámara, como en la escena del tranvía, por unos momentos me lleva a imaginar todo el equipo de producción para armarla, los sets, el cierre de calles en una ciudad tan caótica; montar la escena del exterior del cine, con los vendedores, los panfletos, los vehículos, luminarias de la época: una minuciosa reconstrucción de detalles en todas las escenas de la película. Sí, un excelente diseño de producción; 15 millones de dólares, 300 millones de pesos aproximadamente para este largometraje (¿es mucho presupuesto o poco?, regularmente trabajo con menos de 0.5 % del presupuesto de esta película en las series que realizo para el canal 44 de la Universidad de Guadalajara).

Ha sido muy comentada la escena de los acontecimientos del 1971, el famoso “Halconazo”, pero con la singularidad de que se ve desde la tienda y que me recuerda a la película Rojo Amanecer. Alfonso Cuarón plantea que en Ciudad Neza se prepararon a estos paramilitares para reprimir las manifestaciones del Politécnico y de la UNAM (un evento de mucha importancia histórica, para cuya realización y planteamiento visual el director tuvo que hacer una revisión histórica, de otra manera sería mentira). En otra escena, la del encuentro en el motel y el baile que el pretendiente hace a Cleo, es un momento jocoso, y para muchos espectadores no debería aparecer con el argumento de si así era o no permitido. Esas son las libertades que tiene el director más allá de las cuestiones morales. En lo que me quedan dudas es en por qué repite a la banda de guerra que pasa por la calle al principio y al final de la película (aunque, como dijo un maestro: “lo que se presente en pantalla es, y no va a venir el director y explicar cada escena”). Como realizador me parece maravilloso poder producir estas escenas y darle vida a la imaginación, plasmar los recuerdos.

Afonso Cuarón tiene una trayectoria que le es suficiente para realizar una película de autor en Ciudad de México y recrear con fidelidad los recuerdos de su infancia, que ciertamente fueron determinantes en esa época de su vida. Porque la historia de Cleo, la protagonista, solo le sirve de pretexto para contar sus recuerdos y recrear sus escenas: es claro que es una historia planteada desde la visión del director Alfonso Cuarón.

Desde el punto de vista de marketing Roma ha sido un éxito. Alfonso Cuarón confirma que la película ha sido más vista que si la hubiesen puesto en cartelera en los circuitos de cines comerciales, como a la mayoría de las películas mexicanas. Esto es un cambio para el futuro del cine mexicano, que se puede beneficiar de las diferentes posibilidades de exhibición.

 

Pablo Valadez Huizar es realizador y editor

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