¿Qué es una buena película? II

En la segunda entrega de la serie cobra relevancia el contraste entre la objetividad y la subjetividad para la valoración de una película. Se definen los parámetros que cabrían en la primera y se matizan los factores que intervienen en la segunda. César, Ernesto e Iván viven el cine con pasión. Y en sus testimonios se nota.

Shining

 

Cesar Iván Gómez Medina, Estudiante de Comunicación y Artes Audiovisuales en el ITESO

En un mundo rodeado de tanta diversidad, arte y cultura se encuentra lo que es el cine. El hecho de que el cine sea un complemento de varios tipos de arte hace que se vuelva difícil diferenciar una buena película de una no tan buena. Pensando en cómo mantener una valoración lo más objetiva de la obra (ya que eso es una película, una obra) rebajo la barra de calificación a lo más simple que es “La cantidad de trabajo invertida en la obra”. Y quiero proponer trabajo como la cantidad de esfuerzo y dedicación invertida en esta. Está claro que no todas contienen el mismo esfuerzo y dedicación en las mismas áreas. Algunas podrán tener más trabajo invertido en ciertas partes y en otras no tanto. He visto películas donde el trabajo invertido en lo que es el guión es magnífico, pero en la producción de la película no se vuelve tan bueno; en otros casos he visto una mega producción detrás pero con un guión o un relato muy simple. En otras, el peso cae en la actuación y se vuelve así progresivamente con cada película. Creo que mi forma de valorar podría ser un poco vaga para algunas personas pero trato de manejarlo a la mejor como si fueran autos (aunque no sé mucho de autos y admito que no sé mucho de cine, por eso estoy estudiando). Unos autos pueden ser magníficos por la cantidad de velocidad que alcanzan, pero otros pueden ser magníficos por las condiciones de terreno que soportan. Otros autos son magníficos por el tiempo y la historia que han soportado y tal vez otros son magníficos por la producción en serie que está detrás de ellos. El chiste, siento yo, es fijarse en la cantidad de trabajo que hay en las diferentes áreas, y una excelente película es la que tiene nivelada el complemento de todas estas. Para mí Transformers es una buena película por los efectos especiales invertidos, para mí Highschool musical es una buena película por las coreografías propuestas en escena, para mí The Shining es una buena película por la composición de planos que presenta. Tal vez podría decir que para mí una excelente película es Gladiador por la cantidad de producción que hay, un buen relato (guión) y muy buena actuación. Todo recae en lo que al individuo le da más peso; yo trato de darle peso a todo, por más vago que sea. A fin de cuentas, todas las películas son obras, obras con trabajo detrás. Y el trabajo siempre se tiene que valorar. No hay comida, ni tecnología, ni conocimiento, ni arte sin lo que es lo más esencial en la vida, que es el trabajo.

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Ernesto Urzúa, periodista, 48 años

¿Qué hace buena a una película? Es una pregunta muy difícil. Es claro que hay criterios objetivos. Guión, manejo de cámara, dirección, diseño de arte, fotografía, etcétera. Pero cuando una película trasciende todo eso y aun así es considerada buena o mala según sea el caso es donde la pregunta cobra vigencia. Hubo una época donde ver cine no comercial o de arte era considerado como algo elevado. Te desprendías del resto de los mortales por ir al Cine Foro, al Cinematógrafo o a la Videosala. Éramos vanguardistas y estábamos orgullosos de ello. Pero algo paso, muchas de esas películas que considerábamos geniales sólo por no tener corrida en las grandes salas no resistieron el paso del tiempo. Hoy veo algunas de esas cintas y caigo en la cuenta de lo malas que eran. Lo eran entonces y lo siguen siendo ahora. No hablo de esos grandes clásicos del cine que siempre he disfrutado ver y que extraño que no haya funciones especiales de películas raras y viejas como Iván el Terrible o Napoleón, que teníamos que ver en dos días por lo extenso de su duración. No se diga ver la obra de Murnau, Chaplin, Gance, Eisenstein, entre muchos otros, y que las actuales generaciones no conocen y piensan que el cine se inventó con Tarantino o Anderson. No, creo que tenemos una obligación con los jóvenes de mostrarles el cine clásico e histórico. Hacerles ver a Hitchcock, Huston, Buñuel o cualquier otro monstruo de ese tamaño. Ahí es cuando los jóvenes entenderán qué es una buena película por sobre otra. Lo demás, serán gustos personales. Es decir, si me gusta el terror pues busco películas en ese sentido; lo mismo si me interesa cualquier otro género o subgénero que cuenta con gran cantidad de seguidores. La parte buena de vivir en esta época es que ya no dependemos de las grandes cadenas para tener acceso a cine de otras latitudes. Hoy ya sólo necesitamos acudir a nuestro dealer de confianza en la piratería y éste nos conseguirá lo que necesitemos, porque los canales habituales siguen siendo lentos y poco sensibles a lo que los mercados le demandan.

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Andrés Borda, realizador, 38 años

Pareciera que definir si una película es buena o no, depende de quién la observa y de su juicio frente a ella. Pero existen ciertos elementos objetivos, o cerca de serlos, que definen qué tan buena es una película; independientemente de los gustos particulares del auditorio. Hay 4 elementos que me parece son clave para que una película sea una buena película. Verosimilitud, Técnica, Cohesión (a falta de otra palabra) y Propuesta. Cada uno de ellos hace del filme una experiencia particular que se diferencia del resto, por sus cualidades únicas. Ya sea una nueva historia, un nuevo universo o una propuesta narrativa o técnica distinta. Ahora que en cuanto a la clasificación de que tan buena es, o si es excelente; yo pienso que ahí entran otros factores más allá de la objetividad. Las tendencias, los gustos personales y la misma experiencia de la proyección de la película. Pero puedo mencionar Ida de Pawel Pawlikowki como una buena película y, para mí, excelente, pues cumple con una propuesta técnica en una narrativa específica y unida en cada uno de sus elementos; The Hunt de Thomas Vinterberg o la japonesa Nobody Knows de Hirokazu Koreeda, como películas buenas con propuesta que nos integran al universo haciéndonos cómplices de las acciones de sus personajes.

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