No es mala, es malísima, pero…

Mi abuelo es un peligro (Dirty Grandpa, 2016) no es una mala película; es malísima. Busca transitar por la ruta del road movie, después por la comedia familiar y luego hace un desvío a la comedia romántica. Con pésima fortuna en los tres casos, justo es anticipar. No obstante, y acaso involuntariamente –no: seguramente–, es reveladora y hasta crítica.

Dirigida por Dan Mazer (también responsable de Casados… hasta que los amigos nos separen) y protagonizada por Robert De Niro y Zac Efron, el argumento recoge las experiencias que viven Jason (Efron) y su abuelo, Dick (De Niro). Éste acaba de enviudar y su nieto está por casarse. Ambos realizan un viaje a Florida, donde Dick habrá de instalarse. En el viaje, Jason tiene un reencuentro con una ex compañera. Previsiblemente, y luego de más de una pachanga, los planes cambian.

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Mazer se sirve con la cuchara grande de lo soez, y va del chiste verbal (a cada rato Dick, con albur, hace mención de su nombre) al físico (hay piquetes en el trasero con similar frecuencia) con más pena que gracia. La convivencia del viejito rabo verde (si bien De Niro presume en más de una ocasión su firme musculatura: ¿en homenaje al personaje de Cabo de miedo?) y el joven que se ha perdido en el camino para llevar a cabo los planes que otros han trazado para él, coincide con el spring break, por lo que los pretextos para la exhibición de carnes y los excesos está puesta. Y Dick empuja a Jason a que se relaje en el relajo.

Entre chistes tan picantes como poco imaginativos y gesticulaciones burdas, la cinta avanza, decía, con poca gracia. Para acabarla, hay “sesudas lecciones” sobre cómo se ha de vivir cuando el final se acerca. Sin embargo, Mazer, acaso sin buscarlo, exhibe a una sociedad que vive por y para el placer, que no está dispuesta a renunciar a él; y aún más: muestra cómo la estupidez no desaparece con la edad. Aquí Dick exhibe un comportamiento adolescente: con sus más de setenta años defiende su derecho de ser irresponsable, vacuo y cachondo. Por supuesto que nada de todo esto habría que tomárselo muy en serio. Y no porque se trate de una comedia, porque Mi abuelo es un peligro no lo es. La interrogante al final es: ¿De Niro se divirtió tanto como para compensar el papelón que aquí hace?

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