Minions: cuando demasiado es demasiado poco

Así como en la franquicia de La era del hielo cobró protagonismo una ardilla que aparecía como una digresión chistosa, en Mi villano favorito lo hicieron unos diminutos, cilíndricos y simpáticos “engendros” amarillos de habla incomprensible, conocidos como “minions”, que en masa aparecían enfundados en overoles y con googles a los ojos (o al ojo), para apoyar al malvado Gru en sus fechorías. Como aquélla, ellos ganaron tiempo en la secuela; a diferencia de la ardilla, ellos tienen ahora su propia película: Minions (2015).

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Minions es una producción de Illumination Entertainment, que es propiedad de Universal Studios y es responsable de las dos entregas de Mi villano favorito, entre otras. Dirigida por Kyle Balda y Pierre Coffin, la cinta da cuenta del origen, vida y milagros de los personajes epónimos. En resumen, desde sus inicios ellos han seguido a diferentes malvados, lo mismo dinosaurios que otras bestias de la naturaleza, hasta que aparece el hombre –que en estos terrenos no tiene competencia–, al que se unen sin reparos. Después de una era dichosa en el hielo, aislado de cualquier contacto con otros seres vivos, la comunidad minion es presa del aburrimiento. Entonces tres de ellos, Kevin, Stuart y Bob, inician una expedición de rescate. Hacen largas travesías hasta que encuentran un líder: la nefasta Scarlett Overkill. Pero sin buscarlo adquieren un protagonismo que opera en su contra, y se convierten en rivales de su ama.

Balda y Coffin proponen una comedia de pastelazos (lo que en inglés se conoce como slapstick), rica en trancazos, caídas, resbalones y otros deslices físicos. El tándem de realizadores se da a la tarea de enlazar un chiste visual tras otro (o gags), la mayor parte de ellos empujados por la torpeza de los minions, que sin buscarlo siembran desgracias –para los demás– a su paso (aunque también habría que subrayar que se les da espontáneamente eso que ahora se ha tipificado como bullying: les encanta burlarse de los demás). Así consiguen algunas dosis de humor apreciables y construyen algunos pasajes afortunados.

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No obstante, los cineastas rebasan el umbral de toda mesura, y su cinta resulta paradójicamente limitada y al mismo tiempo excesiva. Porque la acumulación de chistes se parece más a un programa televisivo de comedia que a un largometraje, en el que es deseable cierta progresión; y si el afán es transitar por la ruta narrativa (como de hecho es el caso), adolecen de una historia que les de cohesión. Como no hay tal cosa, sino sólo la mencionada sucesión de “minions-gags” más o menos afortunados, estos resultan insuficientes para desarrollar una historia como Dios y Aristóteles mandan, o para esbozar con claridad algún tema (los minions bien podrían ser émulos de la masa humana y su incapacidad para hacerse cargo de sí misma, para singularizarse –de ahí su necesidad de seguir a alguien– pero esto apenas se plantea; también pueden ser vistos como niños, si bien no son precisamente inocentes). Al mediano resultado contribuye además, y de buena manera, la infinita antipatía de la villana, que no compite pero ni tantito con el involuntariamente hilarante Gru: no creo que nadie haga de ella su villana favorita. (Y ya sabemos que estas películas son tan buenas como su villano.) Entre los excesos está el soundtrack, si bien éste resulta contrastante. Reúne una buena cantidad de canciones memorables de grupos ídem (entre otras, “You Really Got Me” de The Kinks, “Happy Together” de The Turtles o “My Generation” de The Who), lo cual es sensacional; pero la constante irrupción de las músicas hace evidente la necesidad de apoyar el curso deficiente de la cinta.

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Las cintas de animación recientes ofrecen diversión y sustancia a chicos y grandes, pero Minions se queda corta. Y si no habrán de faltar las carcajadas de niños y adultos, es muy probable que la experiencia será mejor para los primeros que para los segundos. ¿La culpa es de Pixar y Ghibli, que nos han malacostumbrado al portento animado, o de la actitud facilona, bastante veraniega, de Illumination Entertainment que busca repetir e incrementar estrategias que han probado su eficacia? En todo caso, esperamos impacientes la siguiente entrega… de Mi villano favorito.

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