Las gozosas miserias de los segundones

Quiero matar a mi jefe 2 (Horrible Bosses 2, 2014) es el cuarto largometraje de Sean Anders (Rápido y fogoso, Ése es mi hijo) y sigue a los protagonistas del primer rollo, ahora en su aventura laboral independiente. Hartos de sus respectivos jefes, Nick (Jason Bateman), Kurt (Jason Sudeikis) y Dale (Charlie Day) deciden fundar su propia empresa e incursionar en el mundo de los negocios. Y parece que la suerte les sonríe, pues apenas comienzan y un distribuidor les hace un pedido enorme. Pero luego descubren que son víctimas de un engaño. Y buscan solucionarlo de una manera poco ortodoxa.

Anders participa en la escritura del guión y propone una revisión que brilla por su (deliberada) falta de sutileza del mundo empresarial (que tampoco es muy sutil que digamos). El trío de amigos se caracteriza por su torpeza, y se hace evidente que en los años vividos bajo el yugo de sus jefes acumularon más odio que enseñanzas; de ahí que sean tan ignorantes como ingenuos, y el multimillonario Bert Hanson (al que da vida el austriaco Christoph Waltz con esos toques de socarronería que tanto le gustan) los “chamaquea” con facilidad. Ellos, mientras tanto, tienen más de una oportunidad de constatar que lo suyo es ocupar roles segundones y seguir directrices trazadas por otros.

Como la primera entrega, Quiero matar a mi jefe 2 exhibe el manejo del poder en el trabajo: el abuso de los jefes, la desazón de los empleados. La crítica se diluye un poco en la secuela y da un giro cuestionable, pues ahora de alguna manera se valida el abuso del empresario, al mostrar que éste es necesario para hacer funcionar el negocio. Más reveladora es la respuesta de los ahora dueños, que lejos de pensar en estrategias de venta para recuperar su inversión optan por incursionar en el crimen. Las semejanzas entre éste y la vida empresarial se hacen evidentes cuando ponen en marcha su plan. Queda claro, al final, que la riqueza -obtenida por uno u otro medio- tiene un origen delictivo.

Anders imprime abundantes dosis de humor, y ya desde los primeros minutos la homosexualidad es uno de los pretextos más socorridos. Por momentos la cinta va de la incorrección a la exageración y la vulgaridad (y uno se explica por qué Anders aparece como guionista de Una pareja más tonta, la más reciente entrega de los campeones de la grosería humorística: los hermanos Farrelly). Esta estrategia hace que lo expuesto y la crítica no puedan tomarse muy en serio. Pero tiene una contraparte positiva: las risas pueden desencadenarse sin remordimientos. Y pueden ser abundantes, cómo no.

Quiero matar a mi jefe 2 no tiene la agudeza que uno esperaría de una gran comedia, pero tampoco es una propuesta vacía. En todo caso -y siempre y cuando uno se lo proponga- uno bien puede extraer una reflexión sobre los tiempos que corren, que se caracterizan por la urgencia para “ser alguien”, es decir, ser millonario.

 

Quiero matar a mi jefe 2 (Horrible Bosses 2)
Director: Sean Anders
Actores: Jason Bateman, Jason Sudeikis, Charlie Day
Estados Unidos, 2014

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