¿La vida comienza a los sesenta? ¿A los setenta?

Con El exótico Hotel Marigold (2011), que oscila entre la comedia y el drama, el británico John Madden confirma que es un artesano que sabe transitar con solvencia por los géneros: recientemente pasó con éxito por el thriller con Al filo de la mentira (2010); sigue siendo un hito en su filmografía Shakespeare enamorado (1998), una afortunada visita a la comedia romántica.

El exótico Hotel Marigold se inspira en una novela de Deborah Moggach y sigue las vicisitudes de siete adultos mayores británicos que por diferentes razones viajan a India, al hotel epónimo. Apenas llegan, descubren que lo que se prometía en el portal de internet es falso. Pero mientras para algunos la estancia es intolerable, para otros abre la posibilidad del turismo, del goce o hasta del trabajo. Paralela a sus historias corre la de Sonny (Dev Patel), el joven propietario del hotel, quien busca convencer a su madre que la empresa es rentable.

De la soledad buscada a la soledad indeseable; de la constatación de un pasado gris a la promesa de un futuro inédito; de la insoportable gravedad de las relaciones de pareja al inicio del amor, Madden esboza el paisaje de pasados y posibilidades, más o menos amplio, que se ofrece a los humanos una vez que han pasado la edad de actividad económica (en el primer mundo y para personas que no padecen males mayores, no está de más aclarar).

Madden entrega una cinta coral que si bien no profundiza en ninguno de los “casos” que sigue, tampoco se queda en la superficie. Imprime un ritmo ligero, imprime afortunadas dosis de humor y propone más de un giro de tuerca. Si bien por momentos el ánimo de “buenaondez” se antoja forzado y los accidentes de la historia resultan más bien predecibles, el paquete es provechoso para empujar con presteza las “aventuras” de estos adultos mayores. No está de más subrayar, además, el buen desempeño del grupo de actores, que lo mismo aportan calidez que conceden verosimilitud a situaciones que están al borde de lo inverosímil. La cinta nos recuerda que nunca es tarde para ponerle fin a la amargura y proyectar a futuro; que (re)comenzar es un asunto de voluntad y oportunidad, y que como lo único inevitable es la muerte, es mejor no dejar pendientes.

Texto publicado en el suplemento Primera Fila del periódico Mural el 4 de mayo de 2012

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