La liga de la justicia inicia, e inicia bien

Antes de emprender el abordaje de Batman vs. Superman: el origen de la justicia (Batman v Superman: Dawn of Justice, 2016) es conveniente plantear algunas cuestiones:

1. Si bien al iniciar la proyección el mismísimo Zack Snyder nos hizo la petición de evitar revelaciones sobre los giros dramáticos de la cinta, y en general de hacer cualquier spoiler, el texto que viene a continuación pretende ser una crítica –en forma de apuntes– más que una reseña, por lo que no sólo es deseable, sino imperioso, traer a cuento, por lo menos, algunos referentes y particulares de la cinta. Si tu propósito, amable lector que te asomas a este espacio, es saber por dónde va la película y qué ofrece, ve directamente al punto 15. El texto en su conjunto, así, tiene como destinatario al que ya vio la cinta, al que no se le va a arruinar nada (como sugiere ese terminajo odioso de spoiler) y busca dialogar sobre lo que ya vimos.

2. En Entre copas (Sideways, 2004) de Alexander Payne, el atormentado Miles (Paul Giamatti) afirma que nunca espera grandeza del cabernet franc. En lo que a mí respecta, no espero grandeza de Zack Snyder. Creo que es un cineasta efectista, que esconde hasta cierto punto su enclenque discurso en formas grandilocuentes y vistosas. Tampoco espero grandeza de las películas sobre Superman, un héroe más bien light al que hay que inventarle conflictos, por lo que las aventuras en las que se involucra van de la vacuidad a la impostura. También me genera cierto recelo este afán interplanetario que se inscribe más en la fantasía que en los derroteros de la condición humana.

dark knight

3. En cada relectura celebro con fruición la paliza que Batman le propina a Superman en esa obra maestra de la novela gráfica que es El regreso del Caballero nocturno (The Dark Knight Returns) de Frank Miller. En esa novela el hombre de acero es una especie de fiel lacayo del gobierno norteamericano; hace el “trabajo sucio” para el sucio presidente Ronald Reagan mientras los demás súper héroes son confinados al retiro. En la novela de marras el renegado Bruce Wayne le propina una épica golpiza a su amigo Clark. Es éste, para mí, el antecedente que generaba algunas expectativas de la cinta de Snyder.

4. De igual forma, tengo presente la película animada Justice League: Doom (2012) de Lauren Montgomery, en la que los miembros de la Liga de la justicia son derrotados con cierta facilidad por sus archi enemigos. Después descubrimos por qué: el receloso Bruce Wayne tiene una base de datos con los secretos de cómo vencer a sus compañeros de la Liga. Lo hace para enfrentar la eventualidad de que, por alguna razón, los súper decidieran atacar a los terrícolas. Pero esa información es robada y utilizada por los enemigos de sus amigos.

5. Snyder no debería estar tan preocupado sobre las posibles revelaciones, pues su cinta pertenece a esa categoría en la que no importa qué se diga de ella, el público igual habrá de verla.

Dicho lo anterior, pasemos al abordaje de Batman vs. Superman: el origen de la justicia

6. Snyder entrega una cinta bien balanceada en la que no falta ni abunda la acción. Su registro en este terreno es claro y alcanza para empujar la emoción; su desempeño en general es muy bueno y cabría anotar que hay pasajes para la euforia. Para no variar las músicas de Hans Zimmer son portentosas, sin embargo Snyder hace un uso excesivo de ellas. Creo que Snyder no puede evitar ser Snyder, y aquí y allá se cuelan sus conocidos afanes efectistas, su narración grandilocuente.

batman v superman 3

7. El guión, escrito por David S. Goyer (quien participó en la escritura de las tres cintas de Batman dirigidas por Christopher Nolan) y Chris Terrio (Argo), posee momentos maravillosos y frases de antología. Retoma lo mismo a Nietzsche que a Dostoievski y nos ubica frente a un universo sin Dios (que es lo que viene a ser Superman). Pero lejos de plantear el caos y el relajamiento moral que se desprende de las obras del filósofo alemán y del escritor ruso, los guionistas hacen gala del humanismo que al final habita al género de los súper héroes –al menos en pantalla– y nos muestran su esperanza en la humanidad. No deja de ser irónico que el día de la première tuvieron lugar los atentados terroristas en Bruselas. Se necesita mucha fe en la humanidad para seguir haciendo discursos humanistas, y Goyer y Terrio parecen tenerla o sencillamente están dispuestos a cumplir con los requisitos casi obligados del género. Pero si el guión presenta estos momentos afortunadísimos, justo es subrayar que no estamos ante una gran historia. A diferencia de cintas como Batman: El Caballero de la noche (The Dark Knight, 2008) que presenta un crecimiento orgánico, en Batman vs. Superman: el origen de la justicia mientras las situaciones crecen, la historia no parece fluir de forma natural hacia ellas. Y aunque por momentos el humor en Nolan pareciera forzado, acá brilla por su ausencia; y creo que hace falta.

8. Snyder exhibe a una humanidad que vive preocupada por las acciones heroicas pero también destructivas de un extraterrestre. En numerosas propuestas de súper héroes –incluso en Los increíbles de Pixar– hemos visto la oposición de los humanos a permitir que los héroes anden por la libre porque constituyen un peligro potencial. En Batman vs. Superman: el origen de la justicia y por diferentes razones todos quieren ver caer al dios de capa azul: el ciudadano común porque no lo entiende; el congresista porque no lo puede controlar; ambos apelan a la mediocridad como medida de lo humano; Bruce Wayne porque ve la posibilidad de que el que hoy es un héroe mañana se convierta en un villano. Al final hay un piso común para todos: el miedo a lo que no entendemos.

lex

9. Si bien el antagonismo se reparte, es Lex Luthor el que al final cobra mayor relevancia. De él se hace un retrato que comparte rasgos con el Joker de Nolan. Irreverente y seguro del poder que otorga el conocimiento y el dinero, mangonea políticos mientras declara su franca animadversión por Superman. Su odio no se remite a un pasado común, sino a cuestiones de orden filosófico. Con ánimos nietzscheanos, se diría, busca que la humanidad encare su soledad posterior a la muerte de Dios. Por momentos es caricaturesco y hasta infantil –lo que, creo debilita un poco su discurso–, pero en su lucidez está acaso lo más sustancioso de la cinta. Y, ya se sabe, una película de esta naturaleza es tan buena como su villano.

10. La historia inicia con ese pasaje infaltable de los cómics de Batman, en donde asistimos al asesinato de los padres de Bruce, con todo y el acercamiento a las perlas del collar de la madre, que caen como lágrimas. En adelante se esboza un Bruce Wayne (Ben Affleck) más violento que el que a menudo se concibe en cómics y películas (más cercano al de Frank Miller que al de Christopher Nolan). Aquí no sólo marca a sus enemigos como ganado y hasta mata a más de uno. Reconoce ante Alfred (un personaje apagado a pesar de los esfuerzos de Jeremy Irons) que son delincuentes. Apenas se hace hincapié en ello, pero aquí el buen Bruce hasta tiene una vida sexual. Celebro la intención de romper con la imagen del hombre conservador que nunca envejece. No obstante, Bruce Wayne y Batman tienen poco crecimiento en la cinta. Es una pena que el personaje aquí se desarrolle tan poco. Alcanza, sin embargo, para que ponga en acción una de las frases más memorables de la historia de los súper héroes, aquella que reza que “es preciso violentar al mundo para que la vida tenga sentido”. Al final resulta intrascendente la falsa polémica sobre el intérprete: el actor se funde en la negrura de un personaje que nunca ríe.

batman v superman

11. Sin duda el personaje que se lleva las palmas es Superman (interpretado por Henry Cavill). ¡Quién lo diría! Del héroe oficial que viste los colores de la bandera norteamericana y es el ideal humano (¿o más que humano, Friedrich?) por donde se le vea, pasa a ser un alienígena odiado e incomprendido, digno tanto de admiración como de desconfianza. Si bien sigue siendo el galán ideal y está ahí cada vez que Lois lo necesita, las circunstancias lo llevan a enfrentar conflictos que, éstos sí, son de escala humana. Se pone en cuestión su esencia y sus acciones, como sucede con los seres humanos que rebasan la mediocridad de la especie. Es entonces objeto de habladurías, de desconfianza: si es todopoderoso entonces no es bueno, dice con certera arrogancia Luthor. Pero Snyder plantea un punto de diálogo: de una forma que puede parecer hasta humorística Bruce cae en la cuenta que Clark comparte con él un rasgo fundamental. Hombres y dioses sí pueden compartir orígenes o experiencias, algo que Homero ya sabía y planteó en sus obras maestras.

12. Snyder y sus guionistas se sirven con la cuchara grande de la citada El regreso del Caballero nocturno de Miller. El agradecimiento especial que le dan al final sabe a poco. Para los que conocen esta novela gráfica el inicio y la pelea con Superman les resultarán familiares; también la conclusión, pues reproduce con una inversión lo que ahí sucede. Asimismo Batman vs. Superman: el origen de la justicia se nutre de Doomsday, el cómic que en México circuló como La muerte de Superman. Los referentes no terminan ahí (lector que has llegado hasta aquí, siéntete en la libertad de completar la lista) y son provechosos para los fans de los cómics (lo que habrá de incrementar, aventuro, la buena recepción de la cinta) pero también para los que los desconocen, pues de ahí provienen cantidades importantes de emoción y sustancia.

13. Los referentes a la realidad se diluyen. Hay una crítica a la actitud acomodaticia del congreso, que pacta con los que ostentan el poder económico y, con el pretexto de la equidad y el orden, limita la excepcionalidad. Además hay una constante mención de la crisis de los periódicos impresos: el Daily Planet, donde trabajan Lois y Clark, como la mayor parte de los diarios del mundo, han visto reducidos su circulación y su presupuesto. Están en proceso de extinción, es cuestión de tiempo, de poco tiempo.

mujer maravilla

14. La mujer maravilla, a quien da vida la israelí Gal Gadot, es una maravilla. Su belleza, con aires orientales, despierta las hormonas en momentos en que no hay mucho material para entretener las neuronas. Es una sucesora buenísima de Lynda Carter.

15. En conclusión. Batman vs. Superman: el origen de la justicia ofrece material para la celebración y hasta para la euforia, en particular para los conocedores de las novelas gráficas que le sirven de inspiración. Entrega una historia con altibajos y un desarrollo disparejo para sus protagonistas. No obstante, de algunas situaciones es posible sacar apuntes valiosos sobre las miserias del ser humano. A menudo estos apuntes se coronan con frases memorables. Esto habría funcionado mejor si la enseñanza estuviera en lo que vemos y no en lo que nos dicen: por momentos la sustancia está en un estrato literario más que cinematográfico. Snyder también tiene un desempeño con altibajos; parece que no puede evitar ser efectista, y en algunos pasajes la emoción está más en la música que en la cámara. La Liga de la justicia tiene aquí un buen comienzo. Con Batman enfrente, Superman crece… por fin.

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