Entre la ociosidad y la frivolidad: el Óscar es para… 

Hacer pronósticos de la entrega del Óscar, que se llevará a cabo el próximo domingo (26 de febrero de 2017), no tendría que demandar ninguna justificación: se hacen y ya. No obstante, el que esto teclea se siente en la necesidad de hacer una declaración de principios y reconocer que ocuparse de este asunto obedece más al oportunismo que a los nobles pretextos que pudiera proveer la actividad de crítico cinematográfico. Óscar, me parece, es uno de los hitos de una de las concepciones más frívolas del cine; existe más para celebrar a una industria que para enaltecer un arte, es más espectáculo que reconocimiento. En él se materializan pretensiones e hipocresías que sólo se creen algunos miembros de la prensa de espectáculos (la prensa cinematográfica está en otro departamento, en otra liga); con él se ventila sobre todo un parámetro de gusto, pero a él se le suele tomar como referencia de calidad.

Por supuesto que Óscar es bastante relevante para la gente que trabaja o ha dado su vida al séptimo arte, dentro y fuera de Estados. De ello queda constantica en la emoción que manifiestan los grandes directores o actores que reciben Óscares honorarios: ¿cómo olvidar la emoción de Charlie Chaplin o de Akira Kurosawa al recibir sus estatuillas? Es difícil permanecer ajeno a Óscar (para no ir muy lejos, este texto da constancia de ello). Y entre tanta falsedad, también es justo reconocer, no es raro que terminen por filtrarse algunas dosis valiosas de honesta emotividad.

Sin embargo, cada año y antes de las fanfarrias y la exacerbación que provoca la ceremonia de entrega, es preciso recordar lo que Óscar no es. Para empezar, que no premia a lo mejor del cine mundial. Es más, ni siquiera convoca lo mejor del cine norteamericano (de hacerlo, este año tendría más de una nominación esa joya que lleva por título Paterson, la más reciente entrega de Jim Jarmusch y la mejor película norteamericana del 2017). La Academia se mueve de acuerdo a criterios más o menos transparentes y no necesariamente cinematográficos. Y si el año anterior la comunidad negra se quejó de su escasa presencia en las nominaciones, este año tres películas protagonizadas por negros compiten al premio a mejor película (dos de ellas apenas cumplidoras) y hay actores afroamericanos en prácticamente todas las categorías de la especialidad. A nadie habrá de sorprender que el domingo se multipliquen los discursos que hagan alusión a la mezquindad del presidente de Estados Unidos, que se recuerde al mundo el valor de la migración. Me imagino mensajes no muy incendiarios y muy políticamente correctos. La Academia busca enviar una imagen de inclusión y a veces ha convocado propuestas singulares, lejanas al gusto melodramático y convencional que suele manifestar en sus preferencias. Fue el caso de esas maravillas tituladas Boyhood (2014) y El árbol de la vida (The Tree of Life, 2011), que fueron nominadas a mejor película, pero que en realidad no tenían ninguna oportunidad de ganar. Formaron parte de las nominaciones, apuesto, para hacer creer que los de la Academia son conocedores y tienen amplios criterios. Este año percibo que la nominación a mejor actriz de Isabelle Huppert obedece a pretensiones similares: ¿alguien cree que la extraordinaria actriz francesa, la mejor de la terna, tiene reales posibilidades de salir con la estatuilla?

Pasemos ahora al aplazado pronóstico:

Cinefotografía

El premio de la American Society of Cinematographers, agrupación que reúne a lo más selecto del gremio (y el ingreso a ella se hace por invitación) fue a dar a manos de Greig Fraser por su labor en Un camino a casa. Seguramente el domingo va a repetir.

Guión adaptado 

Creo que Moonlight se llevará el premio.

Guión original 

Manchester frente al mar es mi favorita, y también creo que se embolsará la estatuilla.

Actrices y actores 

Sigo creyendo que en estas categorías se reconoce al personaje más que al actor. Por otra parte, con raras excepciones, la Academia suele replicar lo que previamente ha hecho el sindicato de actores (Screen Actors Guild), de ahí que aquí la apuesta más segura sea que los ganadores del sindicato terminen con su Óscar.

Actriz de reparto 

La competencia, si la hay, estaría entre Viola Davis (Fences) y Octavia Spencer (Talentos ocultos). La Davis, que ha obtenido más de un reconocimiento por su labor –entre ellos el del sindicato–, se llevará su primer Óscar.

Actor de reparto 

Mahershala Ali, por Moonlight.

Mejor actriz 

Esta sección debería llamarse “Meryl Streep y otras cuatro”. La Huppert (que da vida a un personaje al que tuvieron miedo las actrices norteamericanas importantes a las que se les propuso) tendría que ganar. Pero no va a suceder, por lo que el premio será para Emma Stone por La La Land.

Mejor actor 

Denzel Washington, como director y actor, en Fences entrega desempeños bastante teatrales, de esos que Óscar celebra hasta las lágrimas. Por eso seguramente se embolsará la estatuilla.

Dirección 

Luego de hacer un inolvidable desdén al gran Martin Scorsese (que al menos merecía la nominación por Silencio), de los nominados, para mí el mejor desempeño es el del canadiense Denis Villeneuve (La llegada), pero creo que se lo embolsará Damien Chazelle por La La Land.

Película 

Ninguna de las nueve películas nominadas es verdaderamente extraordinaria. Llama la atención más bien que estén ahí películas medianas como Talentos ocultos o Un camino a casa, cuya presencia parece obedecer al envío de un mensaje oportuno y pertinente (el reconocimiento al aporte negro en el primer caso y el drama de la migración, en el segundo). Para mí la mejor película de la categoría es Manchester junto al mar, pero me temo que Hollywood se va a autocelebrar una vez más y la Academia va a darle el premio a La La Land.

Película en lengua extranjera 

Aquí sí la competencia es de un nivel bastante alto y bastante parejo. Creo que el premio lo obtendrá la alemana Toni Erdmann (2016), que se ha llevado las palmas y montones de premios por donde ha pasado.

Película de animación 

No sé si sea la mejor de la categoría, pero yo apostaríapor Moanna (2016).

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