El cine de Atom Egoyan

Historias demasiado humanas para ser lineales; personajes en permanente desfase de la realidad; voyeuristas dependientes de artefactos que, a pesar de su gelidez, se convierten en sucedáneos del otro, inalcanzable aunque próximo; la familia como destino de todos los caminos, pero origen del permanente malestar; la vida debajo de la piel, la emoción detrás de la imagen: el cine como instrumento manipulador de la percepción, en manos de un artista que a sus 38 años ha conseguido mucho más que un sólido y reconocible estilo. Pongamos que hablo de Atom Egoyan.

Joseph y Shushan Yeghoyan emigraron de su natal Armenia para instalarse en Egipto, donde en el verano de 1960 nace su primer hijo. Lo nombran Atom debido a la instalación del primer reactor nuclear en el país africano. Tres años después se establecen en Canadá y abrevian el apellido a Egoyan. Conforme el futuro cineasta crecía, fue tomando distancia de la cultura de sus padres, negándose a aprender la lengua y las costumbres armenias, situación que cambió posteriormente.

Calendar

Un asunto de familia

Pero la herencia fue inevitable en más de un sentido, Egoyan se contagió de la pasión por la imagen: en su juventud su padre estudió pintura en Chicago y gustaba de filmar o grabar a su esposa e hijos para así construir la memoria común. La familia dejó en Atom una profunda huella, tan profunda que se constituyó no sólo en una de las constantes temáticas más fuertes de su filmografía, sino que ha construido alrededor de ella un equipo de colaboradores (una verdadera familia profesional) con quienes ha trabajado a lo largo de su carrera y en donde los Egoyan ocupan un lugar privilegiado: su esposa (Arsinée Khanjian) actúa en todas sus películas, su madre en algunas, su hermana compone la música en más de una de ellas.

Si en sus primeros años Egoyan quiso distanciarse de sus orígenes, su cine muestra una evolución en sentido contrario, ya que aborda constantemente la identidad y el sentido de pertenencia a la familia y al país, basta mencionar como ejemplos que el personaje de la madre en Family viewing (Escenas familiares,1987) es armenio; los personajes de las hermanas en The adjuster (El ajustador, 1991) también. Pero la película que es un verdadero examen de conciencia al respecto es Calendar (Calendario, 1993), en la que un viaje por Armenia emprendido por un fotógrafo y su mujer, da pié a una reflexión sobre la procedencia. Los papeles principales son, necesariamente, actuados por el mismo Atom Egoyan y su esposa.

Exotica 2

La obra

Mientras Atom asistía a la Universidad de Toronto, en donde estudió Relaciones Internacionales, filmó sus primeros cortometrajes, producciones frecuentes en su obra hasta la fecha. Con el dinero recibido por la venta a la televisión de su cuarto corto, Open house (Casa abierta, 1982), pudo financiar parcialmente su primer largometraje, Next of kin (Pariente cercano, 1984), que contó con un presupuesto de apenas 37,000 dólares.

Luego de dirigir durante tres años episodios para series de televisión, en 1987 realiza Familiy viewing, con la cual empieza a tener una presencia significativa en festivales internacionales de cine. En 1989 Speaking parts (Partes habladas) es invitada al Festival de Cannes, al igual que The adjuster (El ajustador) en 1991. La realización de Calendar le permitió vivir el sueño de viajar a la tierra de sus ancestros. Con Exotica (1994) y The sweet hereafter (Dulce porvenir, 1997) consigue el Premio de la Crítica Internacional del Festival de Cannes. Felicia’s journey (La jornada de Felicia) es su proyecto más reciente.

Next of Kiin

Sexo, mentiras y video

La primera impresión que produce el cine de Egoyan es de una aparente frialdad: sus personajes son seres apacibles e inexpresivos, difícilmente exteriorizan una emoción, es raro que lleven a cabo acciones violentas o aparatosos derroches de energía. Construyen una máscara que oculta su interior ante el otro, quien existe gracias a la mirada (veo ergo existes). Los sentimientos se exteriorizan cuando ya no es posible aplazarlos, con la contundente sutileza del auténtico comportamiento humano.

En este contexto es fundamental la utilización del video, y muy pocos directores lo utilizan con la extraordinaria coherencia de Atom Egoyan. Sus personajes registran las imágenes de sus momentos de vida, de los escasos instantes en que es posible respirar. Cuando en Exotica el padre se pone detrás de la cámara para grabar a su hija que toca el piano, se convierte en un deudor del video, en adelante necesitará de estas imágenes para poder reavivar su amor paterno; en Family viewing el video hace posible que el hijo vea en compañía de su abuela a su madre muerta; en Speaking parts, una mujer busca la imagen del hombre amado, a quien ubica en personajes sin diálogo que aparecen fugazmente en películas modestas; en The Adjuster, otra mujer que trabaja como censor graba en una cámara las películas pornográficas que ve para mostrárselas a su hermana. El video para Egoyan constituye la memoria de los personajes, su memoria afectiva, y es por ello que los extractos de video que aparecen en las películas generalmente son flashbacks.

THE ADJUSTER, Arsinee Khanjian, 1991

THE ADJUSTER, Arsinee Khanjian, 1991

Aunque sus dos últimos guiones son adaptaciones de obras literarias y hacen pensar en una eventual internacionalización, Egoyan es fiel al cine independiente. El espectador difícilmente verá el cine de la misma forma después de vivir una película suya, auténtico producto de la creación humana.

Texto publicado en el periódico Siglo 21 en marzo de 1999

Una entrevista iluminadora

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