Cinco cosas que amo/odio de ti V: los cineastas van al cine 1/2

Antes de asistir a la escuela de cine, Wim Wenders era un habitué en la Cinemateca de París. Martin Scorsese y Woody Allen han confesado en más de una ocasión que desde su infancia solían frecuentar diversas salas de Nueva York. Como ellos, son numerosos los cineastas que han marcado el curso del séptimo arte que crecieron, educaron su gusto y en buena medida se formaron viendo películas. La cinefilia de Wenders y Scorsese es enciclopédica, y es habitual que al hablar de su cine se remitan a los realizadores que dejaron en ellos honda huella, a los que han estudiado con atención. Si bien no faltan los que viven de este oficio y no asisten con frecuencia a la sala oscura –en cuyas obras se hace transparente su ignorancia– en general el cineasta es antes un respetable cinéfilo. Cinexcepción.mx convocó a un buen número de ejemplares de esta fauna, que nacieron, viven o trabajan en Guadalajara, para indagar lo que les gusta o disgusta de ir al cine. Una vez más la experiencia de ir a la sala oscura se ilumina; en sus respuestas no falta humor y tampoco pretextos para la reflexión. Esta serie inició bien y cierra bien.

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Afra Mejía. Documentalista.

Cinco cosas que amo de las salas cinematográficas:

1. Me encanta el ritual social. Me encanta ir acompañada de amigos o de amores, salir hablando de la peli, ir a cenar, ir por una cerveza.

2. Pero también me encanta ir sola a ver una peli friki, o en una matinée en la que normalmente no hay nadie en la sala, salvo otro friki como yo.

3. Me encanta la inmersión a la experiencia, la magia que genera el tamaño de la pantalla, el sonido envolvente, la emoción cuando se apaga la luz e inicia la musiquita.

4. Me divierte mucho la gente, la señora que no le da vergüenza quejarse cuando pasan un comercial del PRI, los chavitos de prepa que van en bola a hacer de todo menos a ver la película, el novio que apenas puede cargar las palomitas extragrandes, refrescos y nachos con jalapeño que compró para quedar bien con la novia, los suspiros, las expresiones de sorpresa, las risitas nerviosas en el momento del desnudo, los llantos que se quieren disimular enfrente de los desconocidos.

Cinco cosas que detesto de las salas cinematográficas:

1. Odio, no soporto, no tolero, me encabrona sobremanera, los miles de millones de comerciales que te ponen antes de ver una película. Por entrar al cine se paga un boleto, no es un servicio gratuito que se tenga que sostener con publicidad. Que vendan nuestro tiempo a los anunciantes, me parece un abuso.

2. También me parece un exceso el precio de los boletos, de las palomitas, de la Cocacola rebajada con hielos. Cada vez más, ir al cine, como todo en nuestro país, es el privilegio de una elite, resultado de una industria capitalista y no de una política de democratización cultural.

3. Odio la poca oferta que actualmente hay en nuestra ciudad. Odio las películas malas y domingueras. No las puedo ver ni en domingo. Prefiero quedarme en casa a bordar. Extraño los Cinematógrafos y el Cine del Bosque, que fueron los espacios donde yo descubrí al cine cuando todavía no existía internet.

4. Odio los asientos poco ergonómicos. Tener que estarme moviendo todo el tiempo porque se me entume una nalga, o la otra.

5. Odio la lámpara del Cineforo que le agrega un estilo londinense, opaco y nebuloso a toda propuesta fotográfica que esta fuere.

Si pudieras elegir, ¿prefieres ver una película en el cine o en otro espacio y por otro medio?

Puedo ver películas indistintamente en una sala de cine, en al televisión o en la compu. Dada la oferta de nuestra ciudad, cada vez más dejo para las salas de cine al ritual social, como un momento para ver una peli buena pero también para salir con gente. El resto de pelis las veo en la computadora tirada en la cama. Estoy suscrita a un par de sitios, pero también utilizo los torrents y practico la piratería. Sin embargo, cuando hay festivales, me vuelvo loca, estudio durante días el programas (de otra manera sería imposible entenderlos, con lo complicados que los hacen) y armo un plan para ver todas las películas del mundo, dos, tres al día. Evidentemente nunca lo logro y siempre me frustro.

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Francisco Payó González. 39 años. Cineasta.

Cinco razones por las que aprecias (te gusta, valoras, amas) ir al cine:

1.- Una buena película que se ve por primera vez en una sala de cine es algo incomparable.

2.- La pantalla.

3.- La oscuridad de la sala.

4.- El ritual cinéfilo.

5.- El ritual social.

Las cinco cosas que te disgustan (detestas, odias).

1.- Una buena película vista por primera vez con una mala proyección o un mal público puede ser una experiencia aberrante.

2.- La gente que va al cine para platicar mientras ven de paso una película y que no paran de hablar ni cuando hay una secuencia espectacular en IMAX 3D y con sonido THX.

3.- La gente que cree que la pantalla encendida de su celular mientras mandan y reciben mensajes de texto no es molesta y distractora para los demás, incluso varias filas arriba de ellos.

4.- El “tiempo extra” que consume cada ida al cine, incluyendo el tener que recorrer a pie media plaza sin importar donde te estaciones o deje el taxi. Y muy en especial el tiempo que te roban los malos comerciales o comerciales de políticos y otras alimañas. Incluso ya los teasers o avances de las películas tienen sus verdaderos estrenos en Internet, y pareciera que para salas de cine entran más como relleno dentro de todos los demás comerciales que no son de cine. Ni qué decir del mal gusto de proyectar trailers doblados en funciones subtituladas.

5.- El riesgo de pasar una mala experiencia viendo una película de otro corte con espectadores ya malacostumbrados a llamarle cine a “Transformers”.

Si pudieras elegir, ¿prefieres ver una película en el cine o en otro espacio y por otro medio?

Por lo general reservo las idas al cine para películas más comerciales o más en tono con la experiencia de ir a las plazas comerciales donde se encuentran la mayoría de las salas. Para otro tipo de cine sí prefiero ver películas clásicas o alternativas de estreno en casa, salvo funciones especiales o festivales.

Aunque la experiencia de una sala siempre será la ideal, también se agradecen las nuevas plataformas y posibilidades de acceder a muchos materiales nuevos y de todos los tiempos y estilos, mientras cuando uno era niño la gran pantalla y el incipiente video doméstico con todas sus limitantes eran las únicas vías de acceso. Por otro lado, la proyección digital ha facilitado también el reestreno de todo tipo de películas, incluyendo la trilogía original del Padrino, la trilogía de Mad Max, etc, que también es un lado interesante a explotar, el volver a ver tus películas favoritas en una gran sala.
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Samuel Kishi Leopo. Cineasta.

Cinco razones por las que amo ir al cine:

1. Porque nunca se comparará con la experiencia de ver una película on line o en la sala de tu casa al momento en que apagan la luz en la sala y solo y únicamente le prestas atención a lo que estás viendo al frente. En un mundo donde estamos recibiendo constantemente estímulos por todos lados, se agradece que existan espacios que te blinden del desmadre que está ocurriendo afuera.

2. Por romántico, porque creo que el cine tiene que verse y escucharse en el cine. Las películas fueron concebidas para verse a 24 cuadros en una gran pantalla. Me gusta la idea de que estoy viendo fantasmas proyectados en una gigantesca pantalla, gente que ya murió o momentos que ya ocurrieron y que son revividos cada vez que proyectan la película.

3. Porque es una excelente actividad social y un excelente pretexto pa abrazar a la morrita.

4. Por ritual, la expectativa que se crea antes de entrar a la sala, la comunicación o vínculo durante la película y el eco después , los comentarios y chela postfunción (aunque la película esté mala).

5. Porque paradójicamente es una actividad bastante íntima, por un momento sólo existen tú y esas imágenes.

Lo que me caga del cine:

1. Su precio; cada vez es una actividad más cara e imposibilita visitarlo con más frecuencia.

2. La gente que habla o no apaga sus celulares durante la función y tienes que estar soportando llamadas o la pinche luz azul cegadora que emana de sus smarthphones.

3. La gente que se la pasa comentando la película como si estuvieran narrando un partido de futbol.

4. La poca oferta de los cines comerciales que a pesar de tener muchas salas a veces solo puedes elegir entre los Avengers y dos películas más.

Si pudieras elegir, ¿prefieres ver una película en el cine o en otro espacio y por otro medio?

Siempre voy a elegir ver el cine en el cine, solo si estoy estudiando la película y tengo que ponerle pausa en algún momento para tomar notas o es la actividad secundaria de una reunión social no voy al cine.

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Andrés Borda. Cineasta.

5 razones por la que aprecio ir a las salas de cine.

1. La experiencia del espectáculo en la sala de cine es algo que sigo apreciando, a pesar de que los complejos han mermado la experiencia; sigue siendo todo un evento el esperar la premiere de las películas y verlas proyectada en gran formato.

2. Me encanta la manera en que la oscuridad de la sala te envuelve y te mete en la trama de la película, es una experiencia que no puedes recrear en la televisión o la computadora. Estás inmerso en un mundo inesperado desprotegidos de la familiaridad, tanto en compañía como en el espacio.

3. La comunidad es algo que aprecio a momentos en algunas de las proyecciones, el ser un testigo de la trama acompañado de decenas de desconocidos. Es una sincronía entre personas que no se conocen entre sí, pero que por un período mínimo de tiempo pueden llegar a experimentar los mismos estímulos visuales y emocionales.

4. Me gusta la idea de centrar toda mi atención en la pantalla durante dos horas aproximadamente. Parece que fuera de las salas la importancia en la atención a las películas se ha perdido, la gente se distrae o no le da importancia a cada segundo o cada cuadro pensado específicamente para lograr una emoción o intención. En las salas todavía podemos apreciar una película en su totalidad.

5. En la salas todavía podemos apreciar la película en formato original de proyección. Cada uno de los colores, la relación de aspecto, así como la resolución es mucho más probable encontrarla en estado puro en la salas que en cualquier otro dispositivo.

5 razones por las que me disgusta ir a las salas de cine.

1. Me disgusta la proyección de comerciales y productos no pertenecientes al mundo del cine. El hecho de proyectar comerciales variados antes de los tráilers y la película hace que la magia de la proyección se pierda y parezca que estamos viendo una bloque publicitario de cualquier canal de televisión abierta.

2. La gente siempre puede llegar a ser un gran problema en las salas de cine. Esto no es nuevo, pero ha sido continuo y ha empeorado con los celulares. Muchos de los asistentes no respetan ni a sus vecinos de asiento, ni la película, ni al complejo de cine. Hablar en la película, estar texteando con el brillo de la pantalla a toda potencia o levantándose constantemente, son actitudes y comportamientos que distraen a los asistentes de las salas y les hacen perder momentos de la historia o perder el trance en que los había metido la película.

3. Los complejos comerciales es una de las cosas que mas me molestan. Las salas de cine se convirtieron en una tienda más donde el objetivo es la venta de productos. A pesar de que la comodidad de las salas y los servicios han mejorado en comparación con las antiguas salas de cine. Siempre tengo una sensación de nostalgia cuando recuerdo las salas donde proyectaban una sola película como un sólo espectáculo que valía la pena ir a ver. En lugar de un catálogo comercial.

4. Ma disgusta que a pesar de que han aumentado la cantidad de salas, la oferta de películas sigue siendo la misma o se ha multiplicado la proyección de los blockbusters. Los espacios para el cine comercial o no comercial carecen de diversidad por lo menos en lo que respecta a los complejos de nuestra ciudad.

5. Y siendo bastante amargado, me disgusta bastante que la gente coma en las salas de cine como si estuvieran en el food court de la plaza comercial. Hot dogs, nachos, burritos, más palomitas y los dos litros de refresco. La sala se convierte en un bunker sellado donde todos los olores de los platillo de los asistentes se mezclan. Por no decir lo complicado que es comer a oscuras y con la poca movilidad que les da las butacas de las salas. Al final siempre acaban poniendo más atención a sus alimentos que a la película y distraen a todos a su alrededor.

Si pudieras elegir, ¿prefieres ver una película en el cine o en otro espacio y por otro medio?

Aún así, respondiendo a la última pregunta, siempre prefiero ver una película en las salas de cine. Siento que me preparo para la película y genero esa expectativa de sorpresa cuando se enciende la pantalla. Como segunda opción prefiero ver películas en la sala de mi casa. La computadora no me gusta como dispositivo, es mucho más limitado en tamaño y me diste constantemente.

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