¡Ay, Dios!

Y la ola va. La ola de nuevo cine francés (o, más que nuevo, reciente) sigue trayendo a nuestras salas algunos títulos que han sido éxitos taquilleros en su país de origen. Ahora llega Dios mío, ¿qué hemos hecho? (Qu’est-ce qu’on a fait au Bon Dieu?, 2014), una comedia que gira alrededor de la convivencia no deseada con personas de otras religiones y ascendencias y que muestra el paisaje racial que ofrece hoy Francia. La cinta reserva algunas dosis de humor y un mensaje republicano que seguramente no será de la gracia de todos.

Dirigida y coescrita por Philippe de Chauveron, Dios mío, ¿qué hemos hecho? recoge las contrariedades de Claude (Christian Clavier) y Marie Verneuil (Chantal Lauby), una pareja de maduros católicos franceses. Apenas inicia la cinta y sus malestares se suman. Asistimos a las bodas de sus tres hijas mayores: la primera, con un musulmán, la segunda con un judío, la tercera con un chino. Por eso son conocidos como la familia Benetton. Cuando por fin parece que la convivencia es posible, su hija más chica les tiene reservada una sorpresa.

bon dieu 3

Chauveron propone una comedia que funciona cuando se desliza por la incorrección y se hacen bromas de mal gusto que tienen como pretexto las religiones, las costumbres de las diferentes comunidades o los prejuicios raciales. En los insultos, si bien son pronto suavizados, está lo mejor de la película: los clichés expuestos resultan humorísticos; acaso involuntariamente, me temo. Porque queda claro que el objetivo es quedar bien con todos, hacer un llamado a la tolerancia (y es tan ingenua como optimista): Dios mío, ¿qué hemos hecho? es incorrecta, pero nomás tantito. Es revelador, además, aquello de que no hay nada que una más a los desunidos que un enemigo común, y que, entre los hijos de los inmigrantes que hoy pululan en Francia también hay divisiones, odios añejos, jerarquías y clases.

Por lo demás, la historia es dispersa, es bastante superficial y en comparación con los diálogos no posee mucha gracia que digamos. No presenta un desarrollo atendible: avanza más por la voluntad de hacer valer las buenas intenciones que por una sucesión de situaciones que presenten cierto crecimiento (un progreso) o la solución a conflictos verdaderamente difíciles. Se sustenta más en el afán de poner buena cara a la globalización porque es cool que en revelar las maravillas de la convivencia en la diversidad. Tampoco es coherente ni consecuente en el estilo visual: de pronto presenta un ánimo lúdico que es pronto abandonado; intenta presentar aristas dramáticas que después son extrañas al tono ligero de la cinta. Al final habría que atender el propósito sociológico más que el resultado cinematográfico: no esperábamos menos de una película que quiere ser políticamente correcta y hacer honor al país que nos dio la declaración de los derechos del hombre.

Bon Dieu 4

 

No obstante, de cara a la violencia racial real, tanto optimismo es más fantástico que naturalista, más un deseo que un reflejo. Éste habría que sondearlo en el otro extremo de la comedia, en la negrura de la política-ficción de Sumisión, por ejemplo. En ésta, la más reciente novela del escritor Michel Houellebecq, la acción se ubica en un futuro cercano (2022) y el paisaje es muy diferente. Ahí los identitarios y los extremistas musulmanes escenifican a menudo actos de violencia y tienen al país al borde de la guerra civil. La inminencia de la instalación de un gobierno de ascendencia musulmana, aunque moderado, provoca además que los judíos decidan emigrar a Israel. El protagonista irónicamente no cree sufrir mayores alteraciones a su rutina –ni teme por su seguridad– porque vive en un territorio “aparte”, en un espacio parisino que parece fuera de Francia: en el distrito 13 de París, mejor conocido como Chinatown.

En lo que coinciden tanto la película como la novela es en el señalamiento de la debilidad de la comunidad católica. El cura que aparece en la primera es una especie de bufón insensible; por su parte, la madre creyente es ociosa y más bien fastidiosa. Así ni cómo ayudar a la Iglesia católica y su grey…

Añade un Comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Highslide for Wordpress Plugin