2017: un año de secuelas

El año que inicia, por lo menos en lo que se conoce como cine comercial, amenaza con ser un año de secuelas. La imaginación también está en crisis, y ofrecer más de lo mismo es la “estrategia” para seguir llevando gente a las salas. Para muestra, una larga serie de botones: xXx: reactivado (xXx: Return of Xander Cage), Resident Evil: Capítulo final (Resident Evil: The Final Chapter, 2016), la enésima visita a La bella y la bestia (Beauty and the Beast), Rápidos y furiosos 8 (The Fate of the Furious), Guardianes de la galaxia Vol. 2 (Guardians of the Galaxy Vol. 2), Piratas del Caribe: la venganza de Salazar (Pirates of the Caribbean: Dead Men Tell No Tales), Guerra mundial Z 2 (World War Z 2), Locos por las nueces 2 (The Nut Job 2: Nutty by Nature), el tercer rollo de la más floja franquicia de Pixar, Cars 3, Transformers: el último caballero (Transformers: The Last Knight), Mi villano favorito 3 (Despicable Me 3), El planeta de los simios: la guerra (War for the Planet of the Apes), Insidious: Chapter 4, Star Wars: episodio VIII (Star Wars: Episode VIII) y Cincuenta sombras más oscuras (Fifty Shades Darker).

Los súper héroes, ese gran surtidor de la comedia de acción, vienen recargados con Spider-Man: de regreso a casa (Spider-Man: Homecoming), Thor 3 (Thor 3: Ragnarok), Mujer maravilla (Wonder Woman) y La liga de la justicia (Justice League).

Pero también el cine “de autor” abonará este año con algunas secuelas esperadísimas, como Trainspotting 2 (T2 Trainspotting) de Danny Boyle y Blade Runner 2049 de Denis Villeneuve.

El terror, ese manantial interminable de la pereza, se hace presente con El aro 3 (Rings) y con una serie de refritos, encabezada por títulos clásicos, como It y Viernes 13 (Friday the 13th).

2017 pinta para ser el año del chileno Pablo Larraín (Post Mortem, No, El club, que no se estrenó en México pero puede verse en los canales alternativos de distribución), uno de los grandes realizadores latinoamericanos, quien llegará a la pantalla con dos títulos de corte biográfico: las celebradas Neruda (2016) y Jackie (2016). Asimismo cabe esperar novedades de Carlos Reygadas, el mejor realizador mexicano, quien probablemente –al menos eso creo y apostaría– se hará presente en Cannes con Donde nace la vida.

En lo personal, espero con verdadera impaciencia Silencio (Silence, 2016) de Martin Scorsese, cinta que se inspira en la gran novela del nipón Shûsaku Endô; Song to Song, la más reciente cinta de Terrence Malick (en Netflix, por cierto, puede verse su entrega anterior de ficción, Knight of Cups, una sensible reflexión sobre la carencia de espiritualidad en el hombre moderno) y Dunkerque (Dunkirk) de Christopher Nolan.

Otro es el paisaje en el llamado cine independiente, en el que apuntan propuestas de Michael Haneke, Darren Aronofsky, Wes Anderson, Danis Tanovic, Mike Leigh, Harmony Korine, Park Chan-wook y Thomas Vinterberg, entre otros. No obstante, el año que se nos viene no luce particularmente brillante. Es conveniente albergar pocas expectativas para evitar muchas decepciones. Ya veremos en diciembre si los pronósticos son acertados. Por lo pronto vale la pena tener lista la agenda.

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